Jacinto Lara. “Del cenit al Nadir, pasando por Leonardo”
Finca Municipal “El Portón”. Juan Carlos I s/n. Alharuín de la Torre
Inauguración 1 de abril de 2016 a las 20.00h

 

Desde Occidente se revelará Oriente.

Jacinto Lara.

 


Nunca es fácil acercarse a la obra de un artista contemporáneo, de nuestro tiempo, dirían y dicen muchos.
Pero, ¿a qué se debe semejante impostura?
Planteado en esos términos, ¿debe de ser difícil mirar, para poder disfrutar de la experiencia?
Tiempos difíciles, veloces, en los que nuestra mirada es sometida a los horrores más violentos e intencionados. Direcciones prejuiciosas, aviesas y sobrecargadas que responden, como casi todo, al vil metal.
¿Acaso no hay posibilidad de un diálogo más directo, fácil, abierto y fecundo; libre de aquellas intenciones?
¿Realmente se hacen necesarias tantas palabras, tantos discursos, tanta literatura en definitiva, para poder aprehender lo que una obra nos mueve por dentro?
No, en absoluto. Eso es otra historia.
Del mismo modo que resulta necesaria, la Historia debe cuestionarse igualmente.
El concepto de artista también ha de replantearse, los verdaderos artistas desde luego nunca dejaron de hacerlo.
Jacinto Lara nunca ha dejado de hacerlo, de reinventarse, de apostar por un camino libre de apegos y tendencias, modas y otras zarandajas.
Es sintomático que Jacinto se haya negado siempre a explicar su obra, por la sencilla razón de que las cuestiones que realmente importan se encuentran en ella, como ha declarado en muchas ocasiones: son lenguajes diferentes.
A Jacinto siempre le interesó el conocimiento de todos los lenguajes plásticos, experimentó con cada uno de ellos y desarrolló al tiempo un estilo particular[1].
Un estilo, cuyos rasgos precisamente derivan del juego de unos con los otros. La gráfica, el grabado, la escultura o el art-paper, se pusieron al servicio de la pintura, de un tratamiento gestual o pictórico, puesto que Jacinto Lara siempre se ha considerado pintor.
Su trayectoria pictórica devino en una suerte de abstracción que nunca olvidó los surcos figurativos y narrativos experimentados en sus inicios. La abstracción no abandonó el trazo, la línea o el gesto, si bien al contrario, la hizo suya hasta formar parte de su estructura compositiva.
Composiciones ordenadas y geométricas, sí; pero donde confluyen y ocurren otras cosas, que hacen tambalear tales planteamientos. Siempre hay algo que nos punza, que desgarra desde dentro el tejido narrativo y el discurso disfrazado de aparente estabilidad.
El artificio, la construcción simbólica, nos es mostrado desnudo y en diferentes niveles, ya sea mediante series de cuadros, o mediante capas, en el mismo seno del cuadro.
Capas donde la mancha y el color se superpone y transforma, así como el trazo que lo dibuja, en aparente armonía y férrea arquitectura estructural.
Por otro lado, junto a la profundidad de aquellos niveles, por donde se extiende la densidad extrema del gesto velado del pincel, convive la fijeza de la línea, cuyo recorrido será respetado sin la invasión del color.
Sin embargo, el juego no se detiene en esos términos, los planos deudores de dichos niveles o capas, como ocurre con los surcos y gestos del pincel, no son estables, no están quietos.
En muchas ocasiones, la mirada no es capaz de ubicarlos antes o detrás, como la figura o el fondo. El juego de contrarios[2] nos resulta revelado de este modo, con una capacidad de convivencia realmente significativa.
Pintura que cuestiona su posición, que se revela sobre sí misma y se rebela[3] frente al mundo referencial, que ha traspasado sus límites bidimensionales, que se mueve y no termina de replantearse, a pesar de su -como no paramos de repetir- aparente quietud y fijeza, cuando Jacinto extiende sus desarrollos en series de cuadros sobre un mismo pretexto o tema, o va mucho más allá en su discurso al establecerse en obra gráfica, art-paper[4] y en escultura.
Si miramos con atención cualquiera de sus esculturas reconoceremos aquel discurso. Si nos detenemos en su forma advertiremos geometría y rigidez, si nos dejamos llevar por sus líneas, por las direcciones que nos sugieren, apreciaremos el movimiento contenido que revelara el enfrentamiento pictórico entre contrarios, figura y fondo, esta vez entre volumen y vacío.[5]
Los mecanismos de la Percepción, la gestalt y las leyes de la buena forma, así como los propios del Lenguaje, como generador de signos y de códigos, son transitados, entrelazados y sometidos a un enfrentamiento con la materia informe (con lo real, con lo que se resiste a conformarse y ser expresado), y más allá, con el vacío de lo que antaño estuvo cubierto, lleno o tapado.
Desde Occidente se revelará Oriente. La sombra no conseguirá ocultar el color. Todo nos es mostrado, nada nos resultará ajeno. Las alambradas de la razón serán explícitas, del mismo modo que la extrema emergencia de su objeto. La obra de Jacinto nos moverá en un viaje de ida y vuelta, del vacío a la nada y de la nada al vacío. Y será en las detenciones de ese camino donde comprendamos que a pesar de todo nunca seremos los mismos.
Sin embargo, llama la atención que Jacinto Lara siga sosteniendo sobre su pintura, sobre sí mismo:
el discurso
nunca ha cambiado,
sigue siendo,
es el mismo.
Al fin y al cabo, la obra se dirigirá hacia nosotros. Si nos dejamos seducir, siempre nos interrogará desde sí misma, puesto que lo demás son tan sólo palabras.

Javier Lara.
10 de enero de 2016




[1] La obra de Jacinto Lara se ha caracterizado, en el transcurso de su concepción, desarrollo y madurez sobre todo, por no dejar de avanzar en lo que respecta a la experimentación de las más diversas técnicas y de soportes. Pintura, obra gráfica y escultura concebidas en su extensión más contemporánea, deudoras de la reivindicación más plástica y amanuense a un tiempo, y en consonancia con un discurso cada vez más desnudo y directo, sin ambages.
Del texto “Lara’s Vs Lara’s” y “Anidarse en Sleepwatcher”.
[2] “Jesús Alcaide al escribir sobre la Serie A la Sombra de la memoria, afirmaba que las atalayas sobre las que mejor podemos asomarnos a la pintura de Jacinto Lara son la lógica de contrarios, los binomios en conflicto (gesto-geometría, figura-fondo, pulsión-reflexión, bidimensionalidad-tridimensionalidad, Oriente-Occidente…)”
  Del texto “Jacinto Lara”, de Federico Castro Molares, en el catálogo de la Exposición Anotaciones al margen.
[3]  3 revelar.
 (Del lat. revelāre).
1.    tr. Descubrir o manifestar lo ignorado o secreto. U. t. c. prnl.
2.    tr. Proporcionar indicios o certidumbre de algo.
3.    tr. Dicho de Dios: Manifestar a los hombres lo futuro u oculto.
4.    tr. Fotogr. Hacer visible la imagen impresa en la placa o película fotográfica.
 
                rebelar.
                (Del lat. rebellāre).
1.    tr. Sublevar, levantar a alguien haciendo que falte a la obediencia debida. U. m. c. prnl.
2.    prnl. Oponer resistencia.
 
                        Drae.
[4]                “La serie Anidarse se compone de obras de art-paper sobre lienzo y otras de técnica mixta. En todas ellas, el discurso se constituye a la manera de una destilación expresiva, de simplificación desnuda en extremo, donde las formas parecen habitar los parajes que constituyeron su origen. Y en efecto, de revelar o hacer surgir lo contenido u oculto se trata.
 
                Formas, trazos, y color conviven inquietos en espacios que parecen intentar construirse a cada golpe de mirada, sobre soportes que interactúan entre sí (lienzo y art-paper), que se resisten a conformarse mediante unos patrones preconcebidos, y que nos invitan a detenernos con ellos y en ellos.
 
                Y así, será en ese anidarse, refugiarse desnudo de artificio, donde se acerquen los principios formales a los procedimentales para situar la idea en su contexto más fecundo, en los albores de su misma concepción.
 
                Anidarse, en palabras de Jacinto Lara:
                Anidarse es regresarse,
                no caminar hacia atrás,
                ni mirarse el ombligo,
                es recomponer la mirada
                sobre las ramas que un día
                configuraron el nido.
 
                Las relaciones establecidas entre lo que está, lo que se deja entrever y lo que se superpone sobre el papel manipulado…
                …Esas direcciones encontradas, conjugadas durante el proceso de la creación del papel, se conforman pictóricamente sin haber sido pintadas. Es decir, lo que bien pudiera parecer en una primera impresión, pintura y color sobre papel, sencillamente no lo es. No es pintura, es papel tan sólo. Únicamente papel manipulado en los albores de su concepción como tal.
 
                No obstante, Jacinto Lara no se detiene ahí con su propuesta. Si lo que parece pintura en realidad no lo es, también encontramos en la mismas obras, por otra parte, la negación de esta sentencia: pintura impresa sobre papel. La impresión pictórica de unas franjas rojas sobrepuestas al mismo papel por medio del grabado. Obra total y en extremo en definitiva, soporte concebido como obra en origen y como soporte al mismo tiempo. De donde esa apariencia afirmativa y negadora en sí misma, en un mismo objeto, se nutre el discurso referido por su nombre: Anidar-se”.
                        De los textos “Lara’s vs Lara’s”  y “Anidarse en Sleepwatcher”.
[5]              “En cierto modo era previsible que esta fascinación por la línea y su interacción con el plano desembocara en la escultura. Una escultura esencial, esquemática, leve y a la vez rotunda, ya perceptible en su serie Fuentes. En el logro de esta desmaterialización y depuración de sus armas expresivas, no podemos dejar de remitirnos al haiku. La compresión de su verdad, como proyecto estético, referencia morfológica y la asimilación de su elocuencia y capacidad de transgresión, tanto en el discurso como en el silencio, han inspirado la andadura de quienes, como Jacinto Lara, a fuerza de transitar las fronteras de lo lleno, acaban adentrándose en los ámbitos de la nada, ese extremo donde se llega a tocar el límite del vacío.”
                “Al traspasar el hueco de las puertas entreabiertas apresa la atmósfera con prismas y otros artificios que ensambla en sus piezas para conducirnos al legado legendario de la escultura, a lejanas cosmogonías, al conocimiento del Tao o la fascinación por caracteres y tipografías.”
                “Esas referencias, antaño expresadas a través de la figura, ahora se han emancipado. El objeto ha suplantado al sujeto en su función simbólica y comunicativa. La obra como oposición de contrarios y como invitación al diálogo: comunicar y compartir experiencias, recuerdos, sonidos o sintonías.”
                Del texto “Jacinto Lara”, de Federico Castro Molares, en el catálogo de la Exposición Anotaciones al margen.


 

 

 

Ernestina García Ortega

Responsable de Comunicación del Área de Cultura
en Ayuntamiento de Alhaurín de la Torre

 

“Del Cénit al Nadir pasando por Leonardo”


La sala ‘El Portón’ acogerá a partir del 1 de abril la muestra multidisciplinar “Del Cenit al Nadir, pasando por Leonardo” de Jacinto Lara, uno de los máximos representantes del arte contemporáneo, renombrado en España e internacionalmente, una de las máximas figuras de referencias actuales en Andalucía y profeta en su tierra cordobesa.

Nacido en el pueblo de Fernán Núñez (Córdoba) en 1953, Jacinto Lara Hidalgo vive actualmente en la capital cordobesa con la que mantiene un declarado romance.
Su trayectoria en el mundo del arte, en diversas facetas (dibujo, pintura, escultura, grabado y escritura) abarca un periodo de casi cuatro décadas, siempre creando, con una obra de gran extensión y significado. Ha recibido numerosos premios y reconocimientos por su labor creativa.
Lector, viajero y observador incansable, enamorado de la diversidad andaluza y de Córdoba en particular y gran amante de las culturas hindú y japonesa, Jacinto Lara nos muestra en su obra que la ausencia dice tanto como la presencia. El discurso y el silencio pueden ser igualmente expresivos.
Alrededor de una treintena de obras entre pinturas, dibujos y esculturas componen esta muestra, primando sobre todo las primeras. Sus pinturas, casi una veintena, son de gran y mediano formato, con las resinas acrílicas, los pigmentos y el grafito como principales técnicas. Jacinto, acostumbrado a trabajar con series, más que con una sola imagen, nos ofrece tres impactantes series, dos de pinturas y una de dibujos en tinta china, en que se hace dueño de la superficie para dotarla de forma y libertad. Por un lado, la serie que dedica al color (azul, blanco, rojo, amarillo), como homenaje a Sengai Gibon, monje zen japonés que entre mediados del siglo XVIII y el siglo XIX, produjo un extenso legado artístico considerado como una de las maravillas del arte universal. Su obra “El universo” es, dentro de su aparente sencillez, un compendio del concepto de escritura como imagen de la palabra, desde un punto de vista plástico, con una línea abstracta repleta de significado que remite al signo y el pictograma, con el trazo en evolución desde la figuración a la abstracción.
Por otro lado, en la más oscura serie “Puertas a ninguna parte”, el artista, que no es ajeno a los conflictos de nuestro tiempo, evoca el desastre y la desolación de la guerra.
“Puentes a ninguna parte” es el nombre de la tercera serie, conformada por 11 dibujos en tinta china bajo el nombre “Agua” y su correspondiente numeración. Y es que los intereses de Jacinto están llenos de simbolismo: el agua, con su direccionalidad, caída y cadencia propia, así como las puertas, los dinteles y las escaleras, como medios de tránsito y portales a otros planos. Influencias que también se observan en sus esculturas, rotundas y a la vez ligeras, con materiales como hierro, acero, madera y art paper, con una personal mezcla entre lo industrial y lo artesano, con escaleras abiertas que nos llevan al cielo o una carta a un colega en forma de flecha, voladora, directa y veloz, que el artista consigue detener y atrapar para nuestro deleite, sin olvidar una obra que hace honor al lema de la muestra. Del astronómico Cénit sobre nuestras cabezas, al Nadir bajo nuestros pies, pasando por Leonardo y su cosmovisión como horizonte, con el que estos puntos forman ángulo de noventa grados.
El depurado estilo de Jacinto tiene mucho de haiku (breves poemas japoneses de métrica muy particular y gran potencia expresiva, basados en el asombro y la emoción) algo que no extraña al espectador cuando conoce su faceta de escritor.
En una primera mirada, en sus obras puede parecer que prima la geometría, algo rígida siempre. En una segunda ojeada, las líneas nos sugieren movimiento pese a su fijeza y su rotundidad. Conviven con el más susurrante gesto del pincel o las manos moldeadoras del artista. Y es que los conceptos contrarios nos ayudan a asomarnos al arte de Jacinto Lara: figura-fondo, Cénit-Nadir, Oriente-Occidente… En ese tránsito que como espectadores realizamos entre los opuestos, al detenernos apreciamos distintas formas en que la obra puede ser vista. O quizá, lo que sentimos es que, en ese tránsito, los diferentes somos nosotros…
La exposición, que será inaugurada el viernes 1 de abril a las 20 horas en la sala ‘El Portón’ con entrada libre hasta completar aforo, podrá visitarse hasta el 21 de mayo de lunes a viernes, en horario de 10 a 13’30 y de 17 a 20 horas y los sábados de 11 a 14 horas.

Ernestina García Ortega.
Responsable de Comunicación del Área de Cultura
en Ayuntamiento de Alhaurín de la Torre




 

 

 

 

•    Diario Digital | Martes, 10 de Mayo de 2016 



UNO DE LOS GRANDES REFERENTES DEL ARTE CONTEMPORÁNEO
Inaugurada la exposición multidisciplinar del reputado artista cordobés Jacinto Lara



'Del Cenit al Nadir, pasando por Leonardo' es el título de una de las grandes apuestas culturales de la primavera. Podrá visitarse hasta el 21 de mayo en El Portón

 

 

'Del Cenit al Nadir, pasando por Leonardo'
   Exposición 'Del Cenit al Nadir, pasando por Leonardo' de Jacinto Lara (2)



•    Inaugurada la exposición multidisciplinar del reputado artista cordobés Jacinto Lara
Ayer viernes fue inaugurada en la sala principal de exposiciones de El Portón la muestra multidisciplinar 'Del Cenit al Nadir, pasando por Leonardo', del cordobés Jacinto Lara, uno de los máximos representantes del arte contemporáneo, autor de renombre en España y en el mundo, y referencia del género en Andalucía. Alrededor de una treintena de obras entre pinturas, dibujos y esculturas componen este montaje, una de las grandes apuestas para esta primavera del programa de la Concejalía de Cultura, que dirige Mario Pérez.
El concejal, presente en el acto de apertura junto al autor y numerosos invitados, quiso destacar la presencia en Alhaurín de la Torre de la obra de una figura tan importante del mundo de las artes, que viene a dignificar el espacio expositivo de la sede de Culturalh, así como subrayó la temática y estilo tan sorprendente y, a veces, perturbador, de esta colección. La exposición podrá visitarse hasta el 21 de mayo de lunes a viernes, en horario de 10 a 13'30 y de 17 a 20 horas y los sábados de 11 a 14 horas.
En la antología de Lara predominan sobre todo las pinturas, casi una veintena, incluyendo cuadros de gran y mediano formato, con las resinas acrílicas, los pigmentos y el grafito como principales técnicas. El autor, acostumbrado a trabajar con series más que con una sola imagen, ofrece en esta propuesta tres impactantes series, dos de pinturas y una de dibujos en tinta china, en las que se hace dueño de la superficie para dotarla de forma y libertad. Una de ellas está dedicada al color (azul, blanco, rojo, amarillo), como homenaje a Sengai Gibon, monje zen japonés que entre mediados del siglo XVIII y el siglo XIX produjo un extenso legado artístico considerado como una de las maravillas del arte universal.
Su obra 'El universo' es, dentro de su aparente sencillez, un compendio del concepto de escritura como imagen de la palabra, desde un punto de vista plástico, con una línea abstracta repleta de significado que remite al  signo y el pictograma, con el trazo en evolución desde la figuración a la abstracción. Por otro lado, en la tercera y más oscura serie 'Puertas a ninguna parte', Jacinto Lara, que no es ajeno a los conflictos de nuestro tiempo, evoca el desastre y la desolación de la guerra. Está conformada por 11 dibujos en tinta china bajo el nombre 'Agua' y su correspondiente numeración. Y es que los intereses de este artista están llenos de simbolismo: el agua, con su direccionalidad, caída y cadencia propia, así como las puertas, los dinteles y las escaleras, como medios de tránsito y portales a otros planos. Influencias que también se observan en sus esculturas, rotundas y a la vez ligeras, con materiales como hierro, acero, madera y 'art paper', con una personal mezcla entre lo industrial y lo artesano.
Escaleras abiertas que conducen hasta el cielo o una carta a un colega en forma de flecha, voladora, directa y veloz, son otros ejemplos de la simbología con la que el artista consigue detener y atrapar al espectador. La obra que da nombre a la muestra hace referencia al astronómico Cenit sobre nuestras cabezas, al Nadir bajo nuestros pies, pasando por Leonardo y su cosmovisión como horizonte, con el que estos puntos forman ángulo de noventa grados.

 

SOBRE JACINTO LARA


Nacido en el pueblo de Fernán Núñez (Córdoba) en 1953, Jacinto Lara Hidalgo vive actualmente en la capital cordobesa con la que mantiene un declarado romance. Su trayectoria en el mundo del arte, en diversas facetas (dibujo, pintura, escultura, grabado y escritura) abarca un periodo de casi cuatro décadas, siempre creando, con una obra de gran extensión y significado. Ha recibido numerosos premios y reconocimientos por su labor creativa. Lector, viajero y observador incansable, enamorado de la diversidad andaluza y de Córdoba en particular y gran amante de las culturas hindú y japonesa, Jacinto Lara nos muestra en su obra que la ausencia dice tanto como la presencia. El discurso y el silencio pueden ser igualmente expresivos.
Su depurado estilo tiene mucho de haiku (breves poemas japoneses de métrica muy particular y gran potencia expresiva, basados en el asombro y la emoción), algo que no extraña al espectador cuando conoce su faceta de escritor. En una primera mirada, en sus obras puede parecer que prima la geometría, algo rígida siempre. En una segunda ojeada, las líneas sugieren movimiento pese a su fijeza y su rotundidad. Conviven con el más susurrante gesto del pincel o las manos moldeadoras del artista. Los conceptos contrarios ayudan a asomarse a su arte: figura-fondo, Cenit-Nadir, Oriente-Occidente.